El único gol de oro de los Mundiales. Lo que en principio parecía una buena idea, ir a por un gol para ganar el partido, se convirtió en una excusa para no atacar ante la posibilidad de perder el partido sin poder reaccionar. Aún así, Laurent Blanc clasificó a Francia en los octavos de final ante Paraguay. Soberbia la dejada con la cabeza de Trezeguet.
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