La frase aparece hoy en El País, en un artículo firmado por José Sámano.
"La selección se ha convertido en un esperpento que supera sus raquíticos resultados y su ulceroso juego. Deslegitimada sobre el campo, fuera del césped el equipo transmite una sensación penosa: una tropa de federativos que se perpetúan a sus anchas desde hace 20 años, un técnico desnortado y un grupo de jugadores sin carácter, incapaces de rebelarse, incapaces de aumentar los decibelios en situaciones de crisis. No hay un líder entre ellos. En conjunto, técnicos, directivos y futbolistas forman una expedición babélica en la que cada uno se guía a su libre antojo." (Leer post original)