Ya era hora que el fútbol dejara de alimentar polémicas inútiles. La pregunta del millón ahora es, ¿para cuando en España? ¿Sabe Villar que existe el invento? ¿La LFP? ¿Los clubes quieren aplicarlo o prefieren escudarse en complots, conspiraciones y manos negras para justificar ruinosas inversiones millonarias? ¿Qué pasa con las declaraciones entre semana? ¿Sobrevivirá la prensa deportiva?
Dudas existenciales aparte, no creo que el uso del Hawk-Eye en estos casos concretos, determinar si el balón trapasó la línea, desvirtúe o le quite ningún tipo de emoción y ritmo al fútbol. Es más, durante la final de Wimbledon del pasado Domingo, era una gozada ver cómo ante la duda el invento la solucionaba sin polémicas y permitía seguir jugando sin ningún sentimiento de injusticia.
Dos casos famosos.
Geoff Hurst, el más conocido, en una final del Mundial.
Míchel, el caso patrio (pongo foto del As a falta de haber encontrado el vídeo).
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